¡Hola!
Gracias por llegarte a mi blog, mi nombre es Melanie y soy artista visual y creé este espacio en donde me gustaría hablar de procesos creativos y artes visuales.
En estos días estaba en etapa de producción y se me vino a la mente la idea de límites en el arte; no es la primera vez que ese pensamiento ronda mi mente es una incertidumbre que muchos artistas tenemos cuando empezamos a transitar este mundo del arte.
Recuerdo, hace ya tiempo, cuando estaba en clases de la facultad, estudiante de artes, y un compañero hizo la pregunta ¿cuál es el límite del arte? Y el salón completo quedó en silencio, esperando atentos la respuesta. El profesor dio respuestas desde su perspectiva –claro está- con una parte que me pareció real y otra que no me la creo mucho; lo que primero dijo fue que “el arte sí tiene límites” y lo segundo es que “el límite es la imaginación de cada uno”. Lo segundo no me pareció demasiado importante porque a esa edad y con todo un mundo inmenso a descubrir, uno se siente bastante abastecido de ideas -o por lo menos, a mí me pasaba-.
Mientras seguía mi incursión por el arte, me interesaba mucho en aprender de los docentes que me habían tocado en este camino, sentía que me nutría con todas las imágenes que proyectaban, las anécdotas que contaban, las situaciones que habían podido superar en el plano compositivo y técnico. En esa época prácticamente vivía en la escuela, buscaba imágenes, leía libros, convivía con el hacer en todo momento –qué lindas épocas-. Veía cuántos artistas podía –aunque no profundamente- y entre más crecía mi diccionario visual (o algo así) seguía pensando en la creatividad y la idea del límite.
Enfrentarse a la hoja en blanco, al proyecto nuevo, dejarse llevar por las fuerzas de la “inspiración”, supone un problema hasta para el artistas más experimentado. Sin embargo nunca sentí que esto fuese un límite, si no, más bien, un bloqueo del cuál se tiene que poner cartas sobre el asunto (si quieren conocer cómo pude salir de distintos bloqueos, pueden llegarse a otro posteo de mi blog que se llama “Salir de bloqueos creativos”); luego, en algún momento se desbloquea y finalmente sucede, el proyecto, la idea, el diálogo, el dibujo, el momento eureka: la magia.
También, por aquella época, viajaba mucho desde mi pueblo hasta la ciudad en donde estudiaba (actualmente resido acá) y muchas veces hacía amistad con los choferes con los que me tocaba viajar. Tenía la costumbre de llevar la cámara en mano en el viaje para ir fotografiando lo que se me cruzara por el camino –que no era mucho- kilómetros de soja, cielos despejados, agua estancada acumulada en las banquetas a la orilla de la ruta, tractores que pasaban, en fin… Recuerdo que en uno de esos viajes iba mirando por la ventanilla del colectivo hacia un costado, esperando un paisaje hermoso para poder hacer la fotografía, y en ese momento el chofer me dice:
- Ey, fotógrafa, mirá pa allá, un choque para que saqué una foto.
Lo ví, un camión se había tumbado y prendido fuego en la ruta, había sido un suceso muy reciente, quizás a unos minutos antes de que llegáramos a ese punto porque no habían ni ambulancias, ni policías, nada… Saqué mi cámara y empecé a ver la escena a través de la lente: un cielo azul despejado y radiante, campos ocres alrededor, una línea hacia el horizonte gris oscuro, ningún árbol, sólo cables que seguían la línea de la ruta, un camión tumbado mitad ruta, mitad banquina, desde ese punto parecía trozo de carbón a lo lejos. Poco a poco el colectivo se fue acercando, mi mirada también, me preparé para efectuar la toma, pero al acercarme pude ver más: personas desesperadas, dolor, pérdida. Me quedé con la cámara en mano, mirando, no pude efectuar el disparo. Siento que en ese momento conocí el límite del arte.
- Y fotógrafa ¿la sacaste? ¿la sacaste? - exclamó
- No.
El límite en el arte, para mí, son los valores, los principios, la moral, la empatía… Hay gente que incluso, dedica su vida a fotografiar este tipo de eventos, pero yo no podía hacer este tipo de imágenes.
Que si me preguntan si hay límites en el arte, yo digo que sí, los hay. Son los límites autoimpuestos que cada uno realiza a partir de conocerse a uno mismo, es el momento en donde la inacción es tu mejor aliado, donde la elección no creación es una virtud.
Y a partir de este pensamiento me vino una avalancha de situaciones en donde pude percibir que habían artistas que se esmeraban en pasarte “límites”: “no hagas personalizados”, “nunca trabajes con una imagen bajada de internet”, “no vayas a ferias que no son de arte”, “si le buscas una vuelta de marketing es que tu arte es comercial, no vuelvas tu arte comercial”, “si haces merchandising devaluas tu arte”, “si vendes barato devalúas tu arte, hay que venderlo muy muy caro”… y así podía seguir nombrando, es más, pueden ustedes crear sus propias listas.
Debajo de todo esto están los principios, valores, límites de cada uno, y eso está bien, el tema es que se me había generado una paradoja completa cuando te decían que “el límite es tu imaginación” pero luego “estaba mal hacer ciertas prácticas” que a veces ni si quiera evocaban un mal sentimiento…
¿a qué quiero llegar con todo esto?
A que el límite del arte somos nosotros, pero no en el sentido de la imaginación, si nos encargamos de nutrirnos bien con artistas, libros, música, y todo lo que a nosotros nos llame la atención, da igual si incluimos cocina dentro de este listado; el límite son nuestros valores y la brújula que nos va guiando el camino es nuestro corazón –los sentimientos- el límite entonces es el sentimiento desagradable que no te permite avanzar, pero si te dejas llevar y seguir por el camino de las acciones que te hacen sentir cada vez mejor, ahí hay mucha madera que cortar, entras a una etapa de imaginación inagotable.
De mi parte nunca hice cuadros personalizados ni reproduje imágenes en internet por que NO ME SALEN, si me pongo una mano en el corazón y digo mi verdad, es que no puedo ni agarrar el lápiz para hacer una representación igual a la realidad, jamás me saldría la copia exacta (y me animo a decir que ni parecida) y a veces veo a artistas que están metidos en este dilema de que dibujas MUY BIEN, pueden representar una situación súper realista y se ven truncados por este tipo de pensamientos… ¿qué hay de malo que para subsistir y salir adelante hago una reproducción de un cuadro conocido? Lo peor que te puede pasar es que entrenes la técnica, que consigas trabajos… Hay personas que piensan que si hacen eso, jamás su arte propio -ese que nace del corazón tan único e inigualable- verá la luz, y esto es mentira.
La decisión de quedarse a donde uno está, no mostrar su producción o no crear aparte o no ofrecerlo, está en cada uno. Eso también es un límite.
Mientras que, si pienso en la producción personalizada como un escalón más que me permita obtener más recursos económicos, perfeccionar la técnica, darme a conocer, generar una cartera de contactos, etc… es muy probable que antes de que ustedes se den cuenta, su arte –el genuino- esté circulado.
Lo mismo con todos los otros ejemplos:
- La frase “si haces merchandising devaluas tu arte” puede convertirse en: si hacés merchandising podés llegar a un público que apoye tu trabajo, pero que pueda acceder a algo más económico.
- La frase “nunca trabajes con una imagen bajada de internet” puede convertirse en: si esta imagen no tiene derechos de autor, puedo utilizarla porque es la imagen que el cliente desea. Aprenderé de técnica y conseguiré dinero para apostar a mi nueva serie, si así lo siento.
- La frase “no vayas a ferias que no son de arte” puede convertirse en: puedo comenzar anotándome a estas ferias más económicas para conocer cómo se manejan las ferias, adquirir experiencias y preparar un producto accesible para el público. ¡Es una instancia para mostrarme!
- La frase “si le buscas una vuelta de marketing es que tu arte es comercial, no vuelvas tu arte comercial” puede convertirse en: voy a investigar qué es el marketing, cómo podía ayudarme y pensar si puedo aplicarlo a mi proyecto (el resultado tal vez te sorprenda)
- La frase “si vendes barato devalúas tu arte, hay que venderlo muy muy caro”… puede convertirse en: si vendo barato, tengo dinero “más inmediato” pero poco dinero para invertir en proyectos futuros, si vendo caro, quizás demore en vender, pero tendré más dinero para mis proyectos futuros, ¿en qué etapa me encuentro?
Y así con muchas frase, si se animan, pueden hacer una lista de todas las frases negativas y traten de convertirlas a positivas. Recuerden que el límite son sus propios principios y valores, y su brújula es su corazón; no dejen que nadie les imponga el límite del arte.
Esto es todo lo que tengo para ustedes.
Si has llegado hasta acá, ¡gracias por leerme! Te comento que en este blog no puedo abrir una casilla de comentarios, pero podés dejarme cualquier experiencia, preguntas o dudas al formulario de contacto que está en esta página.
¡Me encantaría leerles!
¡Hasta el próximo viernes!
¡Abrazo grande y mucha luz!